martes, 21 de septiembre de 2010

VERMEER, JAN. LA MUCHACHA DE LA PERLA


Puede que esta representación sea un retrato. Sobre un fondo oscuro, neutral con tendencia al negro, hace posible un efecto plástico de contrastes. La muchacha de perfil, mira hacia al espectador. La boca está ligeramente abierta, es un signo de que la persona está hablando con el espectador (típico en la pintura holandesa) , superando de esta forma e ilusoriamente, el límite del cuadro.
La cabeza levemente inclinada, despiera la sensación de que la muchacha está mirando perdida en sus pensamientos soñadores,sin embargo está fija en el espectador.
Su chaqueta de un marrón amarillento, sin aplicaciones ni detalles, muestra aun mas los colores donde descansa el blanco del cuello de la blusa. El siguiente contraste es sin duda alguna el turbante azul, de cuyo extremo cae a forma de velo un paño amarillo limón sobre sus hombros. El tocado de la muchacha resulta exótico y muy utilizado en la época (hacia fines del 1665), siendo su origen la fascinación por la vestimenta de los ''enemigos de la cristiandad'' (turcos en este caso). La perla que destaca especialmente como una gota que pende de la oreja de la muchacha reflejos dorados que destaca aun mas contra la parte oscura de su cuello.