lunes, 26 de mayo de 2008

LUIS CERNUDA. Amando en el tiempo

El tiempo, insinuándose en tu cuerpo,
tal la nube de polvo en fuente pura,
aquella gracia antigua desordena
y clava en mí una pena silenciosa.

Otros antes que yo vieron un' día,
y otros luego verán, cómo decir
la amada forma esbelta, recordando
de cuánta gloria es cifra un cuerpo hermoso.

Pero la vida sólo la aprendemos,
y placer y dolor se ofrecen siempre
tal mundo virgen para cada hombre.
Así mi pena inculta es nueva ahora.

Nueva como lo fuese al primer hombre,
que cayó con su amor del paraíso
cuando viera, tal cielo ya vencido
por sombra, envejecer el cuerpo amado.

miércoles, 14 de mayo de 2008

MACHADO, ANTONIO. DEL PASADO EFÍMERO.

















Este hombre del casino provinciano 
que vió a Carancha recibir un día, 
tiene mustia la piel, el pelo cano 
ojos velados por melancolía 
bajo el bigote gris, labios de hastío, 
y una triste expresión que no es tristeza, 
sino algo más y menos: el vacío 
del mundo en la orquendad de su cabeza. 
. 
Aún luce de corintio terciopelo 
chaqueta y pantalón abotinado, 
y un cordobés color de caramelo 
pulido y torneado. 
Tres veces heredó y tres ha perdido 
al monte su caudal; dos ha enviudado. 
Sólo se anima ante el azar prohibido 
sobre el verde tapete reclinado, 
o al evocar la tarde de un torero 
la suerte de un tahúr o si alguien cuenta 
la hazaña de un gallardo bandolero, 
o la proeza de un matón, sangrienta. 
. 
Bosteza de políticas banales 
dicterios al gobierno reaccionario 
y augura que vendrán los liberales 
cual torna la cigüeña al campanario. 
Un poco labrador, de cielo aguarda 
y al cielo teme; alguna vez suspira 
pensando en su olivar, al cielo mira 
con ojos inquietos si la lluvia tarda. 
Lo demás, taciturno, hipocondríaco 
prisionero de la Arcadia del presente 
le aburre; sólo el humo del tabaco 
simula algunas sombras en su frente. 
. 
Este hombre no es de ayer, ni es de mañana 
sino de nunca; de la cepa hispana. 
. 
No es el fruto maduro, ni podrido, 
es una fruta vana 
de aquella España que pasó y no ha sido 
esa que hoy tiene la cabeza cana. 

RENEE MAGRITT. SUS OBRAS