viernes, 10 de agosto de 2007

SOROLLA Y DOS DE SUS OBRAS


JOAQUIN SOROLLA Y BASTIDA. Impresionismo español



Joaquín Sorolla y Bastida ( Valencia 1860 - Cercedilla 1923 ) fue un pintor español cultivador de ese género tan famoso y apreciado que llamamos impresionismo.
 Si bien nació cuando el movimiento en Francia estaba ya en pleno apogeo, por tanto sus pinturas son tardías, reúne todas las características que conocemos bien: gusto por el aire libre, búsqueda de lo momentáneo y fugaz, captación de los efectos de la luz, ausencia del negro y de los contornos, pinceladas pequeñas, sueltas e independientes.
La temática de Sorolla es variada pero dos temas son muy reiterativos: las playas y las costumbres y trajes populares.
En el primer caso, numerosos óleos nos muestran la arena, el agua, el cielo y los cuerpos desnudos de niños o vestidos de adultos en las playas de Valencia. En el segundo, la Hispanic Society de Nueva York encargó a Sorolla la representación de trajes regionales y la plasmación en lienzos de la cultura y fiestas populares de la España de la época.
Cuando contaba 18 años visitó el museo de El Prado y se sintió fascinado por la pintura de El Greco, Ribera y Velázquez.
 La casa-museo de Sorolla en Madrid expone gran número de cuadros y bocetos en lo que fue la residencia y el taller del pintor.
 La Hispanic Society de Nueva York reúne la colección de visiones de España por regiones. 
 Algunos críticos de arte han llegado a llamar a su impresionismo "luminismo" debido a la extraordinaria presencia de la potente luz mediterránea en sus obras.

sábado, 4 de agosto de 2007

JORGE MANRIQUE. ESPARZAS





1
Yo callé males sufriendo,
y sofrí penas callando;
padecí no mereciendo,
y merecí padeciendo
los bienes que no demando:
si el esfuerzo que he tenido
para callar y sofrir,
tuviera para decir,
no sintiera mi vevir
los dolores que ha sentido.


2

Pensando, señora, en vos,
vi en el cielo una cometa:
es señal que manda Dios
que pierda miedo y cometa
a declarar el deseo
que mi voluntad desea,
porque jamás no me vea
vencido como me veo
en esta fuerte pelea
que yo conmigo peleo.


3

Callé por mucho temor;
temo por mucho callar,
que la vida perderé;
así con tan gran amor
no puedo, triste, pensar
qué remedio me daré.
Porque alguna vez hablé,
halléme de ello tan mal,
que, sin duda, más valiera
callar, mas también callé
y pené tan desigual,
que, más callando, muriera.

jueves, 26 de julio de 2007

ANNA AJMÁTOVA. A la Ciudad de Pushkin






1

¿Qué puedo hacer? Ellos te destruyeron,
¡Qué encuentro más cruel que el separarse!
Aquí hubo un surtidor, allá alamedas,
más a lo lejos verdecía el parque…
La aurora más rosada que ella misma
fue aquél abril. Olor a húmeda tierra,
a primer beso


.222

Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron,
para brillar cien veces más lozanas en la forma de un verso.
Las rosas se trocaron en purpúreas rosaledas silvestres,
pero los himnos de la escuela siguen brotando sin desánimo.
¡Medio siglo pasó! Fui premiada por la divina suerte
y en los días violentos olvidé el fluir de los años.
¡Ya no voy por allí! Pero a la orilla del río de la muerte,
yo llevaré mis trémulos jardines de Tsárskoie Seló.